Juan Caboto, el navegante que Colón expulsó de su proyecto

Daniel M Por Daniel M 15 minutos de lectura
Juan Caboto, el navegante que Colón expulsó de su proyecto -Revista Interesante
Juan Caboto, el navegante que Colón expulsó de su proyecto
Busto de Juan Caboto Luigi Baldin (CC BY)

Juan Caboto (cuyo nombre italiano era Giovanni Caboto) (hacia 1450 – 1498) fue un explorador italiano que visitó la costa oriental de Canadá en 1497 y 1498 en su barco Mathew (también escrito Matthew). Patrocinadas por Enrique VII de Inglaterra (que reinó entre 1485 y 1509) para buscar una ruta marítima a Asia, las expediciones de Caboto «descubrieron» lo que el italiano llamó Newe Founde Launde. Caboto fue, pues, probablemente el primer europeo desde los vikingos en desembarcar y explorar Norteamérica. Incapaz de encontrar un pasaje de ese continente a Asia, Caboto murió durante su segundo viaje o regresó a Inglaterra en el anonimato alrededor del año 1500. Las razones de su desaparición (de un modo u otro) siguen siendo un misterio.

Un hombre misterioso

La vida de Juan Caboto está envuelta en capas de misterio y confusión. Desconocemos la fecha y el lugar exactos de su nacimiento. Ni siquiera sabemos cómo se escribe correctamente su apellido. Entre las diferentes variaciones se incluyen Chabotto, Gaboto, Caboto, Talbot y Cabot. Incluso se discute cuál fue su nombre de pila a lo largo de su vida: Juan, Giovanni, Joanes, Johannes, Juan, Zuan, Zuam y Zoane (todas ellas variaciones del mismo nombre en distintos idiomas). Dónde navegó exactamente, dónde desembarcó por primera vez y cómo murió son otros puntos de incertidumbre. El explorador no dejó constancia escrita ni se conservan retratos suyos. Incluso las cartas y los logros de Caboto, conseguidos con esfuerzo y experiencia, se perdieron y olvidaron pronto en la época de los Tudor. Juan Caboto es uno de esos excelentes ejemplos de que, para ser recordado con exactitud, uno debe tener la suerte de atraer a un historiador y cronista casi contemporáneo que registre su vida en detalle. Caboto no tuvo esa suerte. Afortunadamente para la posteridad, además de otros estudiosos pasados y presentes, el Proyecto Caboto del Departamento de Historia de la Universidad de Bristol, un proyecto multinacional y colaborativo, ha investigado incansablemente quién fue Juan Caboto y cuáles fueron sus logros.

Caboto creía que cruzando el Atlántico Norte podría encontrar lo que más tarde se conocería como el Paso del Noroeste hacia Asia.

Primeros años

Sabemos que Caboto nació en Italia hacia 1450 y que Génova es normalmente considerada su ciudad natal. Vivió en Venecia, trabajó como comerciante y se convirtió en ciudadano de esa potencia marítima en 1476. Caboto se adelantó a sus rivales mercantes, que solían comerciar con productos orientales en Alejandría (Egipto), viajando en persona por tierra hasta La Meca y los puestos comerciales establecidos alrededor de esa ciudad. Sabemos que Caboto se casó con una veneciana llamada Mattea y tuvo tres hijos: Ludovico (escrito «Lewes» en los documentos ingleses), Sebastián y Sancio.

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Al parecer, Caboto tuvo dificultades económicas y tal vez huyó de Venecia por ese motivo. Ya con ambiciones de explorar el océano Atlántico y con la imperiosa necesidad de encontrar patrocinadores ricos, pasó algún tiempo en España a principios de la década de 1490, donde residió tanto en Valencia como en Sevilla. En esta última ciudad participó en la construcción de un puente que resultó tan poco exitoso como sus intentos de encontrar patrocinadores para su viaje.

Juan Caboto, el navegante que Colón expulsó de su proyecto
Réplica de la carabela Mathew de Juan Caboto Ben Salter (CC BY)

A mediados de la década de 1490, Caboto se trasladó a Inglaterra, donde se unió a la comunidad de venecianos que había fijado su residencia permanente en Bristol, por entonces el puerto más bullicioso de Inglaterra. Bristol, al igual que Venecia, era otro lugar rico en historia marítima, e intrépidos pescadores y exploradores ya habían zarpado desde allí hacia Islandia y Groenlandia en busca de presas mayores. Caboto estaba ansioso por seguir su estela y navegar aún más allá del horizonte occidental. Como la mayoría de los navegantes de la época, creía que cruzando el Atlántico Norte podría encontrar lo que más tarde se conocería como el Paso del Noroeste hacia Asia y, en particular, las Indias Orientales, con sus lucrativas mercancías exóticas como la seda y las especias. Esta ruta sería mucho más corta y segura que cualquier otra alternativa conocida entonces. Caboto estaba convencido de que Cristóbal Colón (1451-1506) no había descubierto nada más importante que unas pocas islas menores en su viaje de 1492. Aún no se sabía que entre Europa y Asia había un enorme continente. Caboto creía que la mejor ruta marítima hacia Asia estaba mucho más al norte de lo que Colón había explorado y, por tanto, hacia allí se dirigió.

Primer viaje a América

Caboto parece haberse trasladado a Londres, donde vivió de nuevo con la comunidad veneciana de esa ciudad. Propuso entonces a Enrique VII un viaje a Norteamérica y el rey inglés le concedió la licencia en 1496. El monarca describió al italiano como «nuestro bienamado Juan Caboto, ciudadano de Venecia» (Hale, 65). El objetivo no era solo encontrar el Paso del Noroeste, sino también buscar nuevas tierras desconocidas para los europeos y establecer relaciones comerciales con los pueblos indígenas con los que Caboto pudiera toparse; Enrique recibiría una parte del 20% de los beneficios de ese comercio. A pesar de este apoyo real, la expedición fue financiada en gran parte por un banco italiano de Londres, que presumiblemente esperaba una ganancia similar al final del viaje. Los mercaderes de Bristol también debieron de participar, dada la redacción de la patente real de Enrique VII.

la fecha exacta de la primera recalada del explorador, sus escalas posteriores y la ruta costera precisa se desconocen, pero se discute mucho al respecto.

Caboto zarpó por primera vez el 2 de mayo de 1496, pero una serie de tremendos vendavales arruinaron la temporada y obligaron a su barco a regresar a Bristol por falta de provisiones. Sin desanimarse, Caboto volvió a zarpar el 20 de mayo de 1497 en su único barco, el Mathew, una carabela de tres mástiles y 24 metros de eslora. El Mathew, de 50 toneladas, no había sido construido expresamente para la expedición, sino que ya había servido en el comercio marítimo (y volvería a hacerlo después del viaje de Caboto). Las carabelas eran ligeras, rápidas, maniobrables y no necesitaban una tripulación numerosa, por lo que resultaban ideales para explorar aguas desconocidas.

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Caboto cruzó el Atlántico durante las cinco semanas siguientes y probablemente llegó a lo que hoy es la isla de Cabo Bretón (Nueva Escocia) el 24 de junio de 1497. Caboto navegó entonces hacia el norte, explorando la costa de lo que llamó Newe Founde Launde, origen de la actual Terranova (en inglés Newfoundland), en el este de Canadá. Sin embargo, el lugar exacto de la primera recalada del explorador, sus escalas posteriores y la ruta costera precisa se desconocen y son muy discutidas entre los historiadores. El propio Caboto pensó que había llegado a la costa oriental de Asia, probablemente Japón, entonces conocido como Cipango. Dondequiera que pensara que estaba, se trataba del primer europeo en Norteamérica desde los vikingos. El explorador desembarcó en tierra firme e hizo colocar una cruz para marcar el acontecimiento. Enarboló el estandarte real de Enrique VII y los estandartes del papa y de San Marcos de Venecia. Había pruebas evidentes de la existencia de pueblos indígenas en la zona, como hogueras antiguas, herramientas sencillas y tallas en los árboles, pero no se veía gente alguna.

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La ruta de Juan Caboto a Terranova Evan T Jones (CC BY-SA)

Fue en estas aguas donde Caboto observó la abundancia de bacalao, un descubrimiento que pronto explotarían las flotas francesa e inglesa (pero que ya conocían los pescadores portugueses y bretones). Gracias a los vientos favorables, el explorador navegó rápidamente de vuelta a casa y desembarcó en Bristol el 6 de agosto. La noticia de los grandes bancos de bacalao se dio a conocer primero, cuando los marineros que regresaban se jactaban ante sus colegas en los muelles de que «traerían de allí tantos peces que ya no necesitarían a Islandia» (Williams, 14). Entretanto, Caboto informó a Enrique VII de que había descubierto la costa occidental de Asia, lo que parecía un buen candidato para una ruta corta a ese continente que podría explotarse con fines comerciales. El rey inglés era notoriamente cuidadoso con sus fondos y concedió a Caboto, según consta en los archivos reales, la mísera suma de 10 libras por su hazaña (pero aun así se trataba del salario de un año para un artesano de la época). Tal vez sintiéndose un poco culpable de su mezquindad, sobre todo porque los embajadores extranjeros en la corte bullían con la noticia de que Inglaterra había reclamado una nueva tierra en Norteamérica, Enrique concedió más tarde a Caboto una pensión anual de 20 libras.

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Segundo viaje a América

Caboto pudo demostrar a los inversores el potencial de su descubrimiento y organizó un segundo viaje. Este viaje tuvo un carácter mucho más comercial: un consorcio de mercaderes ingleses reunió una flota de cinco barcos y los llenó de mercancías. El rey volvió a participar en la empresa y proporcionó uno de los barcos. En esta ocasión acudieron varios frailes italianos como misioneros, entre ellos Giovanni de Carbonariis. Caboto partió de Bristol de nuevo en 1498, tal vez haciendo escala en Groenlandia (aunque esto puede ser pura leyenda) y llegando una vez más a Terranova, tal vez incluso explorando tan al sur como la bahía de Chesapeake (en Maryland y Virginia, EE. UU.) o incluso el Caribe.

Es posible que Caboto muriera en este segundo viaje, pero se desconocen las circunstancias exactas de su fallecimiento, solo que ahora desaparece de la historia. Algunos investigadores modernos, entre los que destaca Alwyn Ruddock, uno de los mayores expertos en Juan Caboto, han sugerido que Caboto regresó a Inglaterra hacia el año 1500, pero que desapareció de la historia porque su segundo viaje fue un fracaso comercial o porque su incursión en el Caribe controlado por España fue una vergüenza que las autoridades inglesas quisieron silenciar. Los registros indican que la pensión de Caboto se pagó en 1498 y 1499, pero, por supuesto, es posible que se pagara a su viuda. El final de Caboto es, pues, un misterio, agravado por un segundo misterio: la incomprensible decisión de Ruddock, que llevaba más de 20 años preparando un libro sobre Caboto, de hacer destruir toda su investigación inédita tras su muerte en 2005.

Juan Caboto, el navegante que Colón expulsó de su proyecto
Estatua de Juan Caboto, Bristol Matt Hegarty (CC BY-NC)

Legado

Una pequeña empresa privada no logró partir de Bristol y emular a Caboto, por lo que siguió una larga pausa en las hazañas ultramarinas de Inglaterra, que se mantuvo durante los reinados de los tres sucesores Tudor de Enrique VII. Las reivindicaciones de Inglaterra sobre el territorio americano establecidas por Caboto no se proseguirían hasta el reinado de Isabel I de Inglaterra (que reinó de 1558 a 1603), concretamente a partir de la década de 1570. Sin embargo, el gusanillo explorador que Caboto había dejado suelto acabaría picando a muchos nuevos exploradores ingleses en la época isabelina y posteriormente. Los viajes de Caboto estimularon el interés por encontrar el Paso del Noroeste, especialmente las tres expediciones de Martin Frobisher (1535-1594) entre 1576 y 1578.

Otro legado de Juan Caboto fueron las aventuras de su hijo Sebastián Caboto (1474-1557), que acompañó a su padre al Nuevo Mundo. Sebastián exploró Terranova en 1508/1509 y, con el apoyo de otros monarcas europeos continentales, las costas de Brasil y el Río de la Plata entre 1526 y 1530. Sebastián Caboto regresó a Inglaterra y dirigió varias expediciones comerciales a Rusia en la década de 1550.

En 1996 se construyó en Inglaterra una réplica a tamaño natural del Mathew de Juan Caboto para conmemorar el quinto centenario del primer viaje del explorador. El barco está atracado permanentemente en el puerto de Bristol, pero de vez en cuando realiza salidas a otros puertos. Por último, como ya se ha dicho, el Proyecto Caboto de la Universidad de Bristol sigue investigando la vida y los viajes de Juan Caboto, Sebastián Caboto y otros marinos ilustres que zarparon de Bristol en los siglos XV y XVI.

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Por Daniel M Redactor jefe
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Emprendedor con amplia trayectoria en el mundo de los negocios online. Ha destacado por aprender en cada situación a mejorar y a ofrecer lo mejor de si mismo.
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